martes, 27 de julio de 2010

El Cerrazo de Juan Guzmán

En el Cerrazo no atardece, allá anochece.

En súbito instante el sol es engullido por las siluetas montañosas,

Y solo un brazo de luz se destaca clamoroso,

reclamando el tiempo del atardecer que falta al ciclo.

Con cierto desdén las sombras no ceden, se inicia la noche fría.

Juan Guzmán.


A Juan Guzmán lo conocí hace poco, lo abordé mientras me esperaba en la Avenida Hispanoamericana antes de iniciar nuestro ascenso a la sierra, al sentir su apretón me dí cuenta que estrechaba las manos de un cibaeño de pura cepa. “Seco, sacudío y medío por el buen cajón!”, mocano al fin, nacido entre el rosado de los amaneceres y el humo de la cuaresma. Creyente de Dios sin temor y fotógrafo de bodas de “profesión”. Aunque aparenta no ser bueno en el protocolo, es un hombre que enchufa su corazón con la gente. Un ser humano sensible a la luz como todos los artistas del lente que disfruta sentarse a mirar la aves con las cuáles casi habla cada mañana.


Juan Guzmán es hoy mi artista invitado, el que canta a la sierra con su lente y con su pluma, el que junto a mi amiga del alma Heidy Rodriguez me ha despertado un amor por El Cerrazo como si fuera la tierra prometida.


Gracias Juan por esta foto y estas líneas que dicen tanto en tan poco espacio.

sábado, 24 de julio de 2010

"Pueblo blanco"


"....Ellas sueñan con el,
y el con irse muy lejos
de su pueblo, y los viejos
sueñan morirse en paz..."

jueves, 22 de julio de 2010

¿Hacia donde vamos?


Definitivamente este es un país donde la falta de orden terminará por destruirnos como nación. Desde hace años funcionarios de todos los niveles que se creen dueños del patrimonio que administran hacen y deshacen usando el poder de su investidura.

“Padres de familia” de todos los niveles, amparados en sus “necesidades”, en la “falta de oportunidades”, y en la impunidad establecida como “statu quo”, se adueñan de bienes que no les corresponden, desde robarse la energía eléctrica, los cables del servicio telefónico, las tapas de las alcantarillas, las luces de los postes, los rieles y travesaños de los ferrocarriles de caña, las maquinarias de los ingenios que no están operando, etc.

Llegamos al colmo donde los que te venden “cilindros de gas propano” de 100 libras te roban entregándote menos cantidad de la que pagas, dueños de supermercados te venden fundas de arroz de 10 libras que pesan nueve, los bodegueros “arreglan” su balanza igual que como hace años los pesadores de caña engañan a los picadores. Banqueros y dueños de financieras roban el dinero de los depositantes como si fuese una herencia personal. En fin, al parecer somos un moribundo sin dolientes.

Lo que aparece en esta fotografía tomada por una amiga dominicana residente en el exterior y de visita por la patria parece no tener gran significado sin embargo es el reflejo de hasta donde hemos llegado. Al igual que los cauces de numerosos ríos que han sido destruidos por las granceras, la playa de Los Patos y sus alrededores está siendo víctima de un saqueo de su suelo y subsuelo por recolectores de “piedra” que se la vende a “empresarios” que la utilizan en la construcción a sabiendas de que están causando un daño terrible al ecosistema del lugar.

Esto ocurre ante la mirada indiferente de las autoridades locales (tal vez incluso con la complicidad de los mismos). Esto mismo sucedió hace unos años en la casi desaparecida playa El Quemaíto en la misma región de Barahona.

¿Hacia dónde nos dirigimos como país? El sentimiento de impotencia que me embarga no me deja pensar, pero presumo que nuestro destino es muy triste.

martes, 20 de julio de 2010

Day 80/365 - Tentación II

Day 79/365 - Sangre de la alianza nueva

Day 78/365 - Cristina

Day 77/365 - Papeleta de 20

Day 76/365 - Glicerina

martes, 13 de julio de 2010

Day 75/365 - Night Walkers

Day 74/365 - Pájaras de la noche


“Pájaras de la noche”, así las describió Gabriel García Márquez en sus conversaciones con Plinio Apuleyo Mendoza cuando este último tomaba notas para su libro “El olor de la guayaba”.

Prácticamente todos los del género masculino en una u otra ocasion recurrimos a sus “servicios” aunque fuera para “perder la virginidad” .

“Gabo” definitivamente las describe como nadie y las entiende como nadie, solo basta pasear por sus novelas donde aparecen una y otra vez. Pero es en “La increíble y triste historia de la Cándida Eréndida y su abuela desalmada” y en “Memorias de mis putas tristes” donde los que hemos tenido la oportunidad de escudriñar entre sus líneas podemos ver una realidad que muchos todavía no entienden. Y es que aquellas desgraciadas (en el término estricto de la palabra) que ejercen el oficio más antigo del mundo, son el producto del abuso y la explotación infantil, al menos, la inmensa mayoría de ellas.

Como retratero, he visto impotente una y otra vez en la mirada de niñas y adolescentes las marcas de horas interminables de llanto. Ojeras y arrugas bajo sus ojos que parecen los de una anciana y que demuestran la ausencia de inocencia. La inocencia arrancada de raíz violentamente por quienes han abusado de ellas.

Mi respeto y mi dolor por aquellas mujeres trastornadas e incomprendidas que ejercen la prostitución abiertamente en nuestras calles.