La mayoría de las personas usan el 31 de diciembre o el 1ro de enero para pasar balance a lo que les ha sucedido en el año que termina y trazar nuevas metas en el año que inicia. Yo paso mi balance personal cada 1ro de Mayo. Es ese día cuando en mi caso termina un año e inicia el otro.
Dar gracias a Dios por mantenerme saludable y con tantas energías que a veces yo mismo me sorprendo, por los hijos y la mujer que tengo, por mi madre, mis hermanos, familiares y amigos y por permitirme ganarme el pan de cada día no es pasar balance. Es en cierto modo un agradecimiento cotidiano.
Pasar balance a este año que recién concluye ha sido para mí de gran alegría. Y es que en el transcurrir de los pasados 365 días, han acontecido en mí situaciones que convierten sin duda el paso de cuarenta y cuatro a cuarenta y cinco años en el período de mayores satisfacciones.
He conocido y me he re encontrado con amigos y amigas increíbles, me he perfeccionado en el arte culinario, me he re encontrado con la fotografía y con la escritura, he iniciado la práctica de un deporte que me apasiona y he trabajado en proyectos de medio ambiente y de responsabilidad social que espero me permitirán dejar al final de mis días un mundo un poquito mejor que el que encontré al nacer.
Pero en este pasar de balance, no puedo dejar de mencionar cuatro eventos que han dejado huellas muy profundas en el año que finaliza y que menciono en orden cronológico.
El pasado 20 de septiembre y después de la Jornada del Día Internacional de Limpieza de Costas que coordinamos en nuestro país los miembros de la Fundación Vida Azul, en Punta Rusia, una paradisíaca playa del noroeste del país, el grupo de niños y niñas que trabajó conmigo ese día en la limpieza entonaban una canción cuyo estribillo dice “Que bonita es Punta Rusia porque ya no se ve sucia…”. El haber visto con la alegría que ellos lo hacían, me dejaba con la enorme satisfacción del deber cumplido. Hoy, varios meses después cuando veo el video que grabé en aquella ocasión todavía afloran lágrimas a mis ojos.
Otro evento muy importante para mí fue ingresar al staff del grupo de fotografía “virtual” YOUPHOTOdr. Cerca del final del pasado año, Dios usó como instrumento a Cesar Herrera cuando creó este grupo, que se ha convertido en el lugar “donde reina la buena vibra”. Una cantidad importante de personas nos hemos encontrado y re encontrado gracias a la tecnología y hoy por hoy, gracias a este grupo he conocido gente que definitivamente están dentro de mis mejores amigas y amigos.
Haber cocinado en Santiago para las niñas y adolescentes del orfelinato “Hogar niñas de Dios”, en la culminación de una jornada pro-recaudación de dinero, ropas y alimentos organizada por la Fundación Dona dejó también en mí una huella imborrable en este año.
La huella mas reciente ha sido haberme re encontrado con mis antiguos compañeros y compañeras de escuela, algunos de los cuales no veía desde hace 29 años. También gracias a la tecnología, un buen día desde una ciudad del estado de Texas, Hans Payan iniciaba la cacería de los correos electrónicos de muchos del grupo. Uno a uno fuimos agregando un eslabón a la cadena y el pasado 17 de abril todos vibramos en una sola onda de alegría y derroche de amor fraternal.
Reitero, el paso de los 44 a los 45 años definitivamente ha sido mi mejor año. Afortunadamente soy como dice una canción: “Soy como quiero ser, sin mandatos ni fronteras…… y amo la libertad de vivir como yo quiera”
Les dejo a ustedes como mi regalo de cumpleaños, el link donde pueden ver el video de los niños de Punta Rusia.
http://www.youtube.com/watch?v=3XCG0TpXRdA

