viernes, 30 de mayo de 2014
The infamous Mary Ann Payton
sábado, 16 de febrero de 2013
Pérdida
miércoles, 23 de mayo de 2012
Los últimos días de Martha - Episodio II
lunes, 2 de abril de 2012
Los últimos días de Martha - Episodio I
Aquella noche sintió que se le quemaba el pelo, un sabor a ciruelas le llenaba la boca, un perfume de lirios respiraba muy hondo y una voz en gaélico le susurraba al oído.
Sabía perfectamente como terminaría su vida, una pitonisa se lo había profetizado cuando apenas tenía siete años aquel 18 de septiembre cuando su bisabuela la llevó a escondidas a "ensalmarle la culebrilla" antes que le diera la vuelta por la cintura.
Sabía que soñaba pero todo lo veía tan claro que no quería que llegase la hora de despertar.
Entre sueños, sintió quemándole la piel el cuerpo de Manuel,
como de costumbre había llegado borracho del billar,
como de costumbre con el olor a grasa de la cocina,
como de costumbre buscándo su sexo a tientas.... como de costumbre.
Como de costumbre aquella madrugada fumó un cigarro bajo el mosquitero, orinó de pies, apagó la tele, encendió la estufa y coló café.
Se miró al espejo, peinó su pelo chamuscado, sintió la brisa con olor a muerte, miró su cara y se percató que sus pestañas habían desaparecido por completo...y como si fuese ayer recordó a la bruja
....el final estaba cerca.
lunes, 19 de septiembre de 2011
Sepelio

Ella estaba a mi lado, con el cigarro humeante, y con la mirada lejos..... y afuera el ruido de risotadas sordas, y caricias ásperas, de mujeres malas, de faldas largas, y de tacones sucios, y de blusas de furcia, y de tirantes rojos, y de pelos rubios, y de ojos azules, y de aliento a vino y a ron de caña.
Y en mi cabeza el zumbido enorme de la bala dentro, que me recordaba que estaba muerto, bien muerto!
jueves, 1 de septiembre de 2011
Presentimiento
Marielle se levantó sonánbula por novena noche consecutiva desde la trágica muerte de Benjamin. Cada madrugada hacía el mismo recorrido durmiendo con los ojos bien abiertos. Los somnolientos dependientes de la farmacia de la esquina no podían creer lo que habían visto.
Descalza, vestida solo con aquellos largos pantalones de pijama que parecían de samurai y con una temperatura que rozaba los 16 grados centígrados, Marielle recorría siete bloques hasta la 88 calle entre la tercera y la cuarta avenida donde una vez estuvo el antigüo cementerio judío de Manhattan. Exclamaba un grito ensordecedor y volvía sobre sus pasos sin inmutarse por los frenazos de los taxis que trataban de no atropellarla.
Al despertar lloraba desconsolada recordando aquella mañana de septiembre cuando le pidió de una y mil formas que no fuera a la zona cero. Ese día tenía un presentimiento extraño, había soñado con aviones, con torres desmoronándose, con bomberos corriendo despavoridos, con gente saltando por las ventanas.
A las 9:03am sintió un vuelco en el corazón, dos segundos antes el asensor que transportaba a Benjamin se abría en el piso 79 de la torre sur de World Trade Center, apenas pudo ver el avión entrando por la ventana antes de morir con el impacto.
Fotografía de Victoria Thomen Ginebra


