
Concluye casi sin fanfarrias la primera década del milenio. Apenas recordamos aquella parafernalia tecnológica llamada el Y2K diez años atrás. Nos pintaron que se caerían todos los sistemas bancarios, que tendríamos un derrumbe informático, que nos quedaríamos sin Internet, etc. etc.
Recuerdo vagamente aquel memorable discurso de Clinton dando la bienvenida al nuevo milenio. Qué milenio!!, otra década perdida en muchos sentidos especialmente para el “big brother” del norte con sus derrumbes financieros que arrastraron las bolsas de valores del mundo como la caída de un castillo de naipes.
Otra vez arrancamos una hoja del calendario del tiempo que transcurre implacable haciéndonos cada día más viejos.
El 2009 llegó con la euforia colectiva de que los gringos finalmente iban a juramentar un presidente negro (o afro-americano como ellos prefieren llamarlo en un estúpido disfraz de un racismo sin sentido).
El 2009 nos llevó un ícono de nuestra cultura negra, se llevó a Linda: “el Guloya Mayor”. Se llevó a Michael Jackson a pesar de que vivía en "Wonderland", a Ricardo Montalbán con todo y la “Isla de la Fantasía”, a David Carradine con una legión de “pequeños saltamontes”, a Mercedes Sosa con su “duerme, negrito”, y nos llevó al mismísimo “Terror”, nuestro prolífico Luis Díaz.
Muchos de los que cruzaremos el umbral de la media noche de hoy nos engañamos cada año haciendo una lista de “metas” que usualmente no llegan ni a los carnavales de febrero sin que se nos olviden. Los seres humanos somos así, vivimos con la esperanza del cambio, de nuevos aires, de nuevos tiempos, de nuevas bienaventuranzas.
Creo que una meta sensata es hacer algo parecido a lo que hacen en “Alcohólicos Anónimos” cuando se meten en la cabeza un credo que más o menos dice: “por lo menos hoy no beberé”. Hagamos de cada día “EL DIA”. Preocupémonos por vivir cada veinticuatro horas cuidando de nosotros, de los nuestros y de nuestro entorno. Cuidemos el planeta como si fuese nuestra propia casa, al fin y al cabo lo es.
Que tengas un feliz fin de año, sin excesos, sin derroches y sin contratiempos. Que sea cual sea tu creencia religiosa des gracias por ti y por los que te rodean. No te preocupes hoy por las metas, simplemente vive!
La fotografía que acompaña esta publicación es de un amanecer de diciembre en un cañaveral cerca de la provincia Barahona.